“Tú pasaste por alto, POR COMPLETO, el centro del texto de lo que estabas predicando”

Artículo recopilado para Predicación EXPOSITIVA.
por Rodrigo Ávila y editado por Hugo Gálvez
(fuente: Ministerio Grace to You, por John MacArthur)

John-MacArthur

John MacArthur

En nuestra primera miniconferencia de Predicación EXPOSITIVA , el #Pastor Miguel Núñez, como parte de su respuesta a Cómo desarrollar una Predicación EXPOSITIVA, en el minuto 19 nos comenzó a hablar acerca del centro del texto y del contenido del mismo. Como parte de su explicación el pastor Núñez, hizo mención de una sabrosa anécdota de los inicios del pastor John MacArthur como predicador. Hemos buscado y recopilado para ustedes la historia completa. Esperamos no sólo que la disfruten, sino que también puedan aplicarlo en sus ministerios:

<< El decano del seminario al que asistí (John MacArthur escribiendo) fue el Dr. Charles Feinberg. Uno de los hombres más brillantes y respetados que he conocido. Él era judío, y después de estudiar durante catorce años para ser un rabino, se convirtió a Cristo. Sabía más de treinta idiomas. Incluso me dijo una vez que él aprendió el idioma holandés porque quería leer teología reformada holandesa. También leyó la Biblia cuatro veces cada año. No hace falta decir que fue excepcional e intenso. Al estar frente a él, todos sentíamos temor y admiración al mismo tiempo.
En aquellos días, cada seminarista tenía que predicar en la capilla. Cuando llegó mi turno, me asignaron predicar 2 Samuel 7, el gran texto en el Pacto Davídico. Mi sermón fue probablemente un buen ejemplo de la artesanía estructural. Tenía un buen gancho para el comienzo y un buen remate para el final. Hubiera sido un gran éxito si no hubiera sido por mi falta de contenido bíblico en la sección central. Prediqué un mensaje de “práctica” que fue sólo superficialmente relacionado con el texto bíblico. En ese pasaje, Nathan anima a David para construir una casa para el Señor. Y Dios le dice: “Espera un minuto, no te apuntes aún. Ese no es el plan.” Así que prediqué de lo importante que es no presumir de Dios”.

Cuando terminé, me sentí muy bien. El público en la capilla parecía haberme seguido con interés, e incluso me pareció oír algunos murmullos de aprobación. Pero en realidad sólo importaba la opinión de un hombre, mi mentor, el Dr. Feinberg. El comité evaluativo se sentó detrás de nosotros mientras estábamos predicado en la capilla, y fueron llenando los formularios de evaluación con sus críticas. Después de haber hecho nuestra predicación, aguardamos de pie en la puerta, esperando que los facultativos nos entregaran sus críticas escritas antes de dejar la habitación. Yo, sólo quería la del Dr. Feinberg.

Él estaba al final de la fila, y pude ver que había doblado su papel varias veces, muy cuidadosamente, hasta dejarlo muy pequeño. Cuando él me lo entregó, ni siquiera me miró. Mantuvo los ojos hacia abajo y caminó con paso firme. Eso no era una buena señal. Así que en la primera oportunidad que tuve, desdoblé su papel. Estaba con muchas ganas de leer su respuesta, esperando desesperadamente que hubiera quedado impresionado con mi sermón.
Sin duda pensé que me esperaría un poco de crítica constructiva. Pero las pocas palabras remarcadas en rojo que vi, fueron mucho peor que cualquier cosa a la que yo me hubiera preparado. El Dr. Feinberg, había ignorado por completo todas las categorías sugeridas y la puntuación de apoyo del formulario de Evaluación. En cambio de eso, él escribió a lo largo de todo el formulario una crítica de una línea que me golpeó como un puñetazo: “Tú pasaste por alto, por completo, el tema del pasaje.

Ese, es el peor error posible que cualquier predicador puede cometer, pero sobre todo delante de alguien como el Dr. Feinberg. Al igual que muchos predicadores jóvenes, me había distraído ingenuamente con casi todo menos con conseguir el significado correcto del texto. Mi preparación se centró en la entrega, en los gestos, en las anécdotas, en la mezcla perfecta de humor y material ilustrativo y en la aliteración de mis principales puntos. De hecho, me había acercado al pasaje bíblico casi como un pensamiento secundario.

Más tarde ese día, recibí un mensaje para ir a la oficina del Dr. Feinberg. Cuando llegué allí, estaba sentado en su escritorio, sacudiendo la cabeza con decepción. “¿Cómo pudiste? ¿Cómo pudiste? Ese pasaje presenta el Pacto Davídico culminando en el Mesías y su reino glorioso, y qué hablaste tú? de ‘no presumir de Dios en nuestras decisiones personales del día a día’. Eso habría sido una buena advertencia para predicar de Números 15: 30-31 o del Salmo 19:13, pero no se puede reducir 2° Samuel 7 a eso! Tú perdiste todo el tema del pasaje, y ese es uno de los más grandes de todos los pasajes del Antiguo Testamento. No vuelvas a hacer eso otra vez”.

Él nunca más me dijo una palabra sobre esto, pero ese incidente me golpeó como un mazazo. De hecho, fue una impresión única, la más profunda que recibí en el seminario. No pierdas el tema del pasaje. El día de hoy, cuando vengo a un texto cada semana y comienzo a estudiar su riqueza y profundidad, todavía puedo oír la sincera advertencia del Dr. Feinberg zumbando en mis oídos. ¡Si usted NO ENCUENTRA el significado de un texto de las Escrituras, usted NO TIENE la Palabra de Dios! Si se olvida del verdadero sentido de lo que Dios ha dicho, usted no está realmente predicando la Palabra de Dios! Esa realidad me ha guiado desde hace más de cuarenta años de predicación. >>

Para concluir, volviendo a nuestra Miniconferencia, el pastor Miguel Nuñez cierra esta idea con la potente frase:

“Si yo no encuentro el tema central, voy a terminar predicando cosas que el texto, o lo tiene de forma secundaria, O NO LO TIENE, porque yo no sabía de qué estaba hablando el texto”

Y tú, amado predicador, ¿estás hallando el tema del texto en tus sermones? ¿Estás predicando La Palabra de Dios o tu propia palabra?

La Predicación EXPOSITIVA es la llave divina para no perder el contexto, el centro, el tema del texto que expondrás. Recuerda, no sólo estás predicando de parte de Dios, sino que estás predicando delante de Dios! Por lo tanto, TEME si vas a decir algo que Dios NO ha dicho.
En Todo, Sólo a Dios la Gloria!
Sal.115:1ª

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Director General del Ministerio Predicación EXPOSITIVA y Coordinador General del Ministerio IgleRed
Es esposo de Jennifer, y padre de Katherine y Pablo Ariel. Pecador redimido sólo por la Gracia Soberana de Dios. Posee estudios teológicos de la Facultad Teológica ABWE, y cursa actualmente estudios en Southeastern Baptist Theological Seminary

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