Artículo escrito para Predicación EXPOSITIVA.
Por Daniel Aldea

En esta oportunidad, más que dar algún consejo sobre cómo predicar y cómo no predicar, me enfocaré en lo esencial de la predicación. Lo esencial no solo de la predicación expositiva, sino de toda predicación: Su objetivo.

Si pudiera resumirlo en una frase corta y sencilla creo que este sería mi mejor intento:

El objetivo de la predicación es dar a conocer el pasaje bíblico de una manera clara, explicándolo, de modo que la audiencia pueda entender y gozarse en la Palabra de Dios, obedecerla y con ello darle toda la gloria a Dios.

Por lo tanto, debemos enfocarnos el en “fin último”, que es darle toda la gloria y honra a Dios, pero entender que para lograr eso se debe explicar de tal manera el pasaje que la audiencia pueda entenderlo.

Pienso que no encontraremos un mejor ejemplo de esto en la Biblia que la historia en el libro de Nehemías, capítulo 8. Permítanme poner el pasaje completo, quizás extenso para un artículo, pero cortarlo o tomar los versículos particulares quitaría todo el contexto. Luego de una lectura atenta, guiada por el Espíritu Santo, comentemos lo que acaba de ocurrir.

Nehemiah 8:1-12
1 y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. 2 Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. 3 Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley. 4 Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. 5 Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. 6 Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra. 7 Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. 8 Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura. 9 Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. 10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. 11 Los levitas, pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque es día santo, y no os entristezcáis. 12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.

¡Wow! tremendo pasaje donde podemos ver el poder de la Palabra de Dios, y de una buena predicación. Veamos entonces lo que ocurrió. Para efectos del artículo me enfocaré específicamente en la predicación.

Recordemos el contexto del libro de Nehemías. Se estaba finalmente concretando el regreso completo de Israel a Jerusalén, luego de la cautividad por la infidelidad de Israel hacia Dios, y acababan de reconstruir los muros. Ahora que ven la mano de Dios en todo ello, quieren escuchar nuevamente la ley, la Palabra de Dios.

1. Orar, humillarnos y adorar a Dios

El pueblo estaba deseoso de escuchar, y Esdras es quien tiene el honor de exponer la Palabra. En el versículo 6 Esdras bendice a Jehová, es decir, hace una oración, la cual es luego confirmada por el pueblo al decir ¡Amén! ¡Amén! y luego humillarse y adorar a Dios.

Es importante notar que desde el comienzo de la predicación (en realidad desde antes, desde el estudio del pasaje por parte del predicador) se debe orar, humillarnos y adorar a Dios. Es el Espíritu Santo el único que nos puede guiar y dar entendimiento, y es a Dios a quien debemos glorificar. Es lo que acaba de hacer Esdras y ahora todo el pueblo está adorando a Dios.

2. Explicar, explicar, explicar

A continuación, versículos 7 al 9 vemos como se procede a lo fundamental de la predicación: Explicar, hacer entender, clarificar, y cualquier otro sinónimo que quieran poner. El objetivo es que el pueblo (o la audiencia o congregación) entiendan el pasaje que se está predicando. En estos 3 versículos queda de manifiesto esa intención. Podemos leer lo siguiente:

  • hacían entender al pueblo la ley
  • leían en el libro de la ley de Dios claramente
  • ponían el sentido,
  • de modo que entendiesen la lectura
  • que hacían entender al pueblo

¿Ven el patrón?, lo fundamental es explicar el texto de tal manera que el pueblo entienda.

3. Entendimiento, gozo.

“Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.” (v.12)

¡Qué maravilloso es esto! El predicador (y los levitas que ayudaron), estudiaron el texto, lo entendieron y luego lo predicaron al pueblo, de tal manera que el pueblo lo entendió y se gozaban con grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.

Si continúan leyendo el libro de Nehemías, sabrán que luego de esa predicación se produjo un gran avivamiento en el pueblo, e hicieron votos de obediencia a la ley, y cumplieron todo lo que Dios decía en su Palabra. Una predicación bien hecha y, por supuesto, el Espíritu Santo obrando, produjeron un entendimiento tal que los convenció de pecado y los llevó a cambiar, para agradar a Dios y glorificarlo.

Debemos aclarar que no siempre, inmediatamente, encontraremos gozo al entender la Escritura. En muchas ocasiones nos sentiremos tristes, o avergonzados por nuestro pecado, pero finalmente, en última instancia, llegaremos al gozo por el perdón de Dios, por la soberanía de Dios, por la santidad de Dios, etc. Y entonces nos sentiremos absolutamente motivados a adorar a Dios. En este pasaje el pueblo inicialmente se sintió triste, al ver el pecado en ellos y en sus padres, como habian desobedecido la ley, pero posteriormente entendieron que podían volverse a Dios y sintieron gozo.

Vemos entonces en esos 3 pasos, y claramente en el pasaje de Nehemías, lo fundamental de una predicación que glorifica a Dios. Quisiera concluir el artículo haciendo una advertencia y un llamado.

Una advertencia y un llamado

Teniendo claro el objetivo de la predicación, que la audiencia entienda la Escritura y en última instancia glorifique a Dios, queda de manifiesto entonces que una mala predicación es una que no logra ese objetivo.

Esto puede ocurrir por lo siguiente:

  1. El predicador no está entregando su estudio bíblico al Espíritu Santo, en oración, humillación y adoración
  2. El predicador no está estudiando bien el texto y por lo tanto no lo entiende lo suficiente para predicar
  3. El predicador no está entregando su predicación a Dios en oración, intentando que la audiencia también se humille y adore a Dios en ella
  4. El predicador no está explicando bien el pasaje y por lo tanto la audiencia no entiende la Escritura

Por tanto, hago un llamado especial a no permitir que ocurra ninguno de esos 4 puntos.

Ser predicador no es fácil, nunca lo ha sido y nunca lo será. Es una labor con una tremenda responsabilidad pero de sumo gozo si lo estás haciendo bien.

Pastor, sé diligente en tu estudio, entrégate a Dios en todo momento y no te quedes con dudas del texto antes de predicarlo.

Ve a nuestra sección de artículos para conocer algunos consejos sobre Predicación Expositiva que te pueden ayudar en esta tan noble labor.

Salvado por la gracia inmerecida de Dios, casado con Ana María y padre de Lucas y Amanda. Miembro del ministerio de alabanza en Iglesia Bautista El Faro, en Santiago de Chile.
Daniel Aldea, Director de ministerios online: Siervo Fiel, IgleRed y Predicación Expositiva