III. LA PREDICACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 4. LA ÉPOCA DE LOS JUECES

En la época de los jueces y el comienzo de la monarquía destaca sin lugar a duda Samuel. El viajaba por el país para enseñar al pueblo. Uno de sus grandes discursos es, sin lugar a duda, el de 1 Samuel 8, donde avisa al pueblo de los peligros de buscarse un rey a su manera para ser igual que todos los pueblos. De los capítulos de este libro aprendemos también que Samuel tenía una escuela de profetas. Aunque no podemos saber en qué exactamente consistía tal escuela, es de suponer que una de las cosas que aprenderían los discípulos de Samuel era la proclamación de la revelación divina.

5. LA ÉPOCA DE LA MONARQUÍA

En el tiempo de Samuel hasta el tiempo de Jeremías -el tiempo de la monarquía- tenemos el periodo de los grandes profetas de Israel. Si consideramos a Samuel como aquel profeta que cierra la época de los jueces, en el tiempo de la monarquía aparecen los grandes profetas Natán, Gad, Elías y Eliseo. Estos profetas/predicadores llevaron sus mensajes al pueblo, pero también a los reyes de Israel y de Judá.  Sus mensajes muchas veces empezaron con la frase: “así dice el Señor”. En sus discursos avisaron, corrigieron y animaron al pueblo. Estos hombres de Dios hablaron de juicios e inspiraron a la gente con las promesas de la gloria de Israel que iba a venir en el futuro. Las historias y los discursos que tenemos en estos profetas revelan la grandeza de su carácter la fuerza de su influencia y el valor permanente de sus mensajes.  

El profeta por antonomasia de esta época es sin lugar a duda el gran profeta Isaías. La belleza de su idioma, el contenido de su mensaje, y la claridad con la cual él habla del Mesías venidero han llevado a muchos exégetas de la Biblia llamar al libro que lleva su nombre “el quinto evangelio”. 

 En esta época destaca también el profeta Jeremías que, en una serie de discursos durísimos, pero a la vez entrañables avisa a Judá y a sus reyes del inminente desastre que iba a suponer la invasión por los babilonios. Veremos en la vida y el ministerio de Jeremías de forma ejemplar a un predicador que se ve en una tensión casi inaguantable entre la necesidad de predicar y proclamar la palabra de Dios por un lado y los tremendos desafíos y problemas a los cuales se iba a enfrentar un predicador que proclama fielmente un mensaje que los que le escuchan no quieren oír. No es por nada que a Jeremías -gran ejemplo de los predicadores de todos los tiempos- se le ha puesto el apodo de “profeta llorón”.

Los mensajes de estos profetas son ejemplos de discursos cuidadosamente elaborados, retóricamente brillantes y de un contenido que hace con muchísima frecuencia alusiones a la política, la cultura y a la geografía de aquellos tiempos. No sería difícil escribir un manual de predicación simplemente basándose en el ejemplo de los grandes profetas de la historia de Israel.

 6. LA ÉPOCA DEL EXILIO Y DEL RETORNO A ISRAEL

La época del exilio es dominada por otro, que como gran profeta y predicador que se ubica entre los sacerdotes. El uso de su hebreo es brillante y los muchos ejemplos de la vida cotidiana de los judíos facilita la comprensión de su mensaje. Ezequiel oscila entre el anuncio de los juicios divinos contra Judá y el castigo de las naciones de su alrededor.

Después del exilio destacan los tres profetas post-exílicos que son Hageo, Zacarías y Malaquías. Pero no queremos concentrarnos en este breve resumen demasiado en estos tres portavoces divinos. Sino más bien nos llaman la atención dos fenómenos que tienen su origen en el tiempo del exilio y en el tiempo del retorno a Judá.

Por un lado, nos damos cuenta que precisamente después de la pérdida del templo y durante el exilio en Babilonia aparecen en diferentes lugares lo que luego se conoce como “las sinagogas”, lugares de reunión y de adoración de los judíos. En el culto de la sinagoga ocupaba un lugar muy importante la lectura de la Ley de Moisés y de los profetas. Y como el hebreo clásico poco a poco ha sido sustituido por el idioma arameo era necesario hacer breves comentarios explicativos durante la lectura del texto hebreo.

Esto nos llama la atención cuando estudiamos el libro de Nehemías. Finalmente vemos como el pueblo está reunido para que Esdras instruya a hombres, mujeres y a niños en el entendimiento de la Ley de Moisés. Le prepararon un tipo de púlpito elevado para que su voz pudiera ser escuchado por todo el pueblo. Esta lectura con sus respectivas explicaciones duraba horas. Y sin embargo llevaba directamente a un avivamiento al pueblo. A raíz de la lectura de la ley de Moisés el pueblo se daba cuenta que durante muchos años habían descuidado la festividad de los tabernáculos. Por el mensaje que escucharon por la boca de Esdras ellos celebraron esta fiesta de nuevo.

Las explicaciones de Esdras son el precursor de lo que hoy llamamos “Predicación EXPOSITIVA”.

Pero en la época de Esdras ocurre otra cosa que es fundamental para las predicaciones en los tiempos de los apóstoles: Se cierra el canon del AT. Durante unos 400 años ya no habría nuevas revelaciones por parte de Dios. Lo que nosotros conocemos como el Antiguo Testamento ya queda en su forma definitiva.

En la época entre los dos testamentos, la vida espiritual de los judíos se concentra en dos puntos. Por un lado, tenemos el templo con su culto. Una de las tareas de los levitas y los sacerdotes consistía precisamente en el hecho de enseñar al pueblo en este lugar. Pero por otro lado ya se había establecido entre el pueblo judío en las ciudades donde había por lo menos diez hombres la institución de la sinagoga.

Una parte importante del culto en la sinagoga era la lectura y la explicación de Las Escrituras. La base de esta costumbre se encuentra en el capítulo 8 del profeta Nehemías en conexión con la predicación de Esdras.

 

José Hutter es esposo de Ursula. Pecador redimido por la Gracia Soberana de Dios. Licenciado en Teología por la STH Basilea/Suiza. Doctor en Teología por la FTCR España.

Ejerce como profesor en varios seminarios dentro y fuera de España, entre ellos, la Facultad Teológica Cristiana Reformada de España. Es también presidente de la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española (AEE) y ha escrito varios libros.